Para toda la vida



El marketing se rige por las leyes del entorno en el que se desenvuelve el mercado. Y aunque suene un poco repetitivo, la crisis afecta a la forma de hacer marketing. Directamente afecta a la comunicación, siendo uno de los primeros recortes que se hacen. Pero además, las estrategias que se implantan ahora son diferentes a las que se desarrollan en época de crecimiento económico.

El mercado ha dejado de generar consumidores de forma espontánea, personas que probaban y compraban productos sin mucho esfuerzo. Ahora volvemos a “el detergente de toda la vida” porque los recursos no permiten experimentar con unos productos u otros. Por lo tanto, la estrategia no es captar nuevos consumidores sino reforzar la idea de retener a los clientes que ya se han conseguido.

Se considera cliente a la persona que reitera su compra. Si repite es porque está satisfecho con el producto. Ahora sólo nos queda conquistarlo para que pase de ser cliente a un socio estratégico. Y para ello sólo hay que vincularlo emocionalmente a la marca, gestionando un modelo de fidelidad.

  • La experiencia del cliente. Los clientes no se mueven sólo por estímulos racionales, si no que también reaccionan a los emocionales.
  • El marketing relacional. Es importante crear vínculos con los clientes. De cara a ellos el principal interés de la empresa no es “vender más” sino preocuparse por su satisfacción.
  • La experiencia de marca. Crear una marca con personalidad, haciendo énfasis en el branding emocional, permite conectar con las emociones del cliente afianzando una relación.

Los clientes son como los amigos

No todos son igual de valiosos e importantes. Así podemos decir que los “amigos más íntimos”, el núcleo sólo corresponde a un 20%. Siguiendo la regla de Pareto, este 20% no puede perderse ya que genera el 80% de los recursos de la marca. Es imprescindible mimarles para que perdure la relación.

El gran ejemplo de fidelidad a una marca y branding emocional: Harley Davidson

La fidelidad a una marca no es una estrategia nueva en marketing. No hace mucho escuché dos frases  que me impactaron y que reflejan claramente la vinculación emocional que los clientes establecen con esta marca.

Vendemos un estilo, un sentimiento de vida. Las motos las regalamos.

Nosotros no vendemos motocicletas. Nosotros vendemos la posibilidad de que un contable de 43 años se vista de cuero negro, conduzca por pequeños pueblos y consiga que la gente tenga miedo.

Este branding emocional y ha conseguido llegar a esto:

Una parte de los clientes se tatúan la marca Harley Davidson

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